Arabismos en Español

Los musulmanes conquistaron la península ibérica en el 711 y en menos de 8 años consiguieron ocuparla

En una clase de español a extranjeros es muy común encontrarse con alumnos que reconocen palabras como suyas, palabras que en mayor o menor medida les acercan, en ese instante, al español. Los alumnos de países árabes son uno de los casos más llamativos.

Para entender un poco el porqué de los arabismos, cerca 4000 en el español, es necesario remontarse a la historia.

Los musulmanes conquistaron la península ibérica en el 711 y en menos de 8 años consiguieron ocuparla, excepto los territorios del norte. Estos grupos invasores procedían tanto del Oriente como del Norte de África y fueron capitaneados por Tarik, comandante que derrotó a Don Rodrigo, rey visigodo. Así fue cómo comenzó la España musulmana, periodo en el que los árabes dominaron casi la totalidad de la península y que se alargó hasta 1492, ocho siglos, ochocientos años de influencia árabe en este territorio. Los árabes se asentaron en la península creando el estado bautizado como Al-Andalus.

Los musulmanes y los cristianos lucharon entre ellos, y en algunas ocasiones  fueron aliados en el mismo bando, según los intereses del momento. Hubo períodos de guerra y períodos de paz.

En territorio musulmán, vivían cristianos sin renunciar a su religión, llamados mozárabes. Lo mismo ocurría en territorio cristiano, donde se encontraban núcleos de población judía y musulmana; éstos últimos llamados mudéjares.

La enorme interacción entre las culturas tuvo también un impacto a nivel literario, arquitectónico, artístico, e igual repercusión se puede encontrar en el idioma; el español desde sus orígenes  estuvo ligado al árabe.

La identidad arábiga con la que el árabe dotó al español se nota no sólo en las palabras árabes, si no en algunos matices del idioma, como el habitual prefijo ‘al’, la pronunciación de la ‘h’ en forma aspirada tendiendo a parecerse a una ‘j’, a diferencia del español literal que la toma como una letra sin ninguna sonoridad,  muchas palabras que tienen una gran cantidad de vocales iguales (habitualmente la ‘a’) separadas en algunos casos por la ‘h’, son también desprendidas de los lenguajes arábigos.

El DRA define el término arabismos: 1. m. Giro o modo de hablar propio de la lengua árabe.2. m. Vocablo o giro de la lengua árabe empleado en otra.

En español tenemos unos 4.000 arabismos (palabras árabes, giros modos de hablar de dicha lengua). Constituyen un rasgo de nuestra lengua española. Reflejan nuestro pasado, esa convivencia mencionada entre pueblos y culturas que conviven.  Detectarlos no es tan fácil, salvo los que empiezan por al- (y no todos lo son). Muchos son arcaísmos, pero otros muchos siguen en activo, están en nuestra vida cotidiana.

  • Palabras árabes relacionadas con el léxico militar

La organización de la guerra nos legó un vocabulario que todavía se resiste al olvido.

Jefes o adalides. El éxito y la buena forma se celebraban con alardes o exhibiciones militares tras las hazañas, adornando las crines de los caballos con cintas multicolores o jaeces, como los que mencionaba Jorge Manrique en sus “Coplas”. Cuando el encuentro con el enemigo era desafortunado, había que rescatar a quienes habían quedado como rehenes. El ejército adelantaba sus espías o atalayas, pero las ciudades y fronteras se defendían con alcazabas o alcázares, gobernados por un alcaide. La marina, mandada por el almirante, construía barcos con sus aparejos y jarcias en los arsenales y carracas.

  • Palabras árabes relacionadas con la agricultura

Moros y moriscos perfeccionaron el sistema de riego aprendido de los mozárabes o cristianos que vivieron entre árabes. Así surgieron las huertas de Valencia y Murcia. Las aguas subterráneas, extraídas con norias y arcaduces, las fluviales de ríos y de manantiales o alfaguaras, embalsadas en albercas, regaban, a través de acequias, los huertos plantados de alcachofas, acelgas, alubias, arroz, berenjenas, sandías y zanahorias.en los cortijos , dotados de lagar o jaraíz, se cultivaba alfalfa y algorrobas y frutales como la naranja, lima…, el azafrán La aceituna, se molía en la almazara. Como puede apreciarse,  buena porción de frutas y verduras de nuestros actuales mercados perpetúan su denominación árabe.

  • Palabras árabes de la casa: decoración, mobiliario, vestido, cocina

Albañiles construían o reparaban casas en aldeas, arrabales o barrios de la medina o ciudad, cuyo saneamiento, tras cavar zanjas se aseguraba con albañales y alcantarillas con sus conductos. Tras descorrer el cerrojo o almud de la puerta, equipada con el llamador o aldaba, el portal o zaguán entraba a la casa en propiedad o alquilada, dividida en alcobas por tabiques, más el desván o la azotea.

Soladas las estancias con baldosas, se decoraban con frisos y azulejos, patio con pozo o aljibe

El ajuar de la novia, reunía almohadones y cojines para la tarima o aposento de labor y estar, almohadas, mandiles, alfombrillas, jofainas, toallas, candiles, almirez, garrafas, alcuza.

Aunque habitualmente los moros se sentaban en el suelo, a veces descansaban en un banco largo o sofá.

En el vestuario variopinto podían verse zaragüelles (pantalones bombachos), aljubas o jubones; batas, chalecos, chilabas, gabanes, chupa, albornoz. Un calzado ligero como las babuchas.

La cocina hispanoárabe, que se condimentaba fuertemente con especias, popularizó la albóndiga, frutas en almíbar, alfajores y el arrope que se preparaban con calabaza y caldo de higos tempranos o albacores.

  • Muchas otras palabras referidas a la vida religiosa.

Profundamente religiosos, los musulmanes rezaban en plena calle o en la mezquita, cuando desde el alminar o campanario, convocaba a la zala u oración.

Con grandes muestra de dolor enterraban a los muertos colocados en un ataúd y los albaceas o testamentarios cumplían la última voluntad del fallecido.

  • Palabras relacionadas con el ocio y la vida social

Los moros se intercambiaban zalemas o saludos efusivos y ceremoniosos. En las fiestas armaban alboroto y alharacas tocando la gaita y guitarra. Los que iban de jácara callejeaban con ruido o algarabía, disfrazados con máscaras y dando la matraca. Poetas del califa, del emir o de los reyes cantaban, al son del laúd, zéjeles y moaxajas rematadas con jarchas finales.

Mientras, los cortesanos jugaban al ajedrez y, moviendo el alfil, daban jaque mate, que en persa significa “el sha (esto es, el rey) ha muerto” (LAPESA).

Los señores cazaban en los bosques, montando caballos zainos o castaños. Al atardecer, los cazadores regresaban farrucos, aunque baldados. Y al recorrer la geografía peninsular tropezamos con múltiples nombres arábigos para montes, ríos y poblaciones…topónimos

  • Es llamativo el gran número de expresiones árabes casi calcadas de la fraseología musulmana,

Esta es su casa, signo de la tradicional hospitalidad semita y su religiosidad. Estaba de Dios que iba a pasar, Que Dios guarde y que Dios mantenga, como veneración y tratamiento de respeto hacia los ausentes. Dios le ampare, respuesta al pobre mendicante. Si Dios quiere, condicional permanente de cortesía. Bendita sea la madre que te parió.

  • Refranes y frases proverbiales

Plenamente incorporados los préstamos árabes, pasaron con naturalidad a las formas del lenguaje repetido, es decir, a los dichos, refranes, frases proverbiales. He aquí algunos hallados en Correas:

-Alcaraván zancudo, da consejo y para sí no tiene ninguno .

-Alfayate sin dedal, cose poco y eso mal.

-Arrieros somos, y nos toparemos solos.

-Más mató la cena que sanó Avicetia

-El hombre osado, la fortuna le da la mano.

-Cada cuba huele al vino que tiene

-El que a los suyos se parece, honra merece.

-El que algo quiere, algo le cuesta. Envía al sabio con la embajada, y no le digas nada.

– Más vale vergüenza en rostro que dolor de corazón.

-Quien fue a Sevilla perdió su silla.

-Quien más sabe, mayores dudas tiene.

Arabismos en Español

Los musulmanes conquistaron la península ibérica en el 711 y en menos de 8 años consiguieron ocuparla

En una clase de español a extranjeros es muy común encontrarse con alumnos que reconocen palabras como suyas, palabras que en mayor o menor medida les acercan, en ese instante, al español. Los alumnos de países árabes son uno de los casos más llamativos.

Para entender un poco el porqué de los arabismos, cerca 4000 en el español, es necesario remontarse a la historia.

Los musulmanes conquistaron la península ibérica en el 711 y en menos de 8 años consiguieron ocuparla, excepto los territorios del norte. Estos grupos invasores procedían tanto del Oriente como del Norte de África y fueron capitaneados por Tarik, comandante que derrotó a Don Rodrigo, rey visigodo. Así fue cómo comenzó la España musulmana, periodo en el que los árabes dominaron casi la totalidad de la península y que se alargó hasta 1492, ocho siglos, ochocientos años de influencia árabe en este territorio. Los árabes se asentaron en la península creando el estado bautizado como Al-Andalus.

Los musulmanes y los cristianos lucharon entre ellos, y en algunas ocasiones  fueron aliados en el mismo bando, según los intereses del momento. Hubo períodos de guerra y períodos de paz.

En territorio musulmán, vivían cristianos sin renunciar a su religión, llamados mozárabes. Lo mismo ocurría en territorio cristiano, donde se encontraban núcleos de población judía y musulmana; éstos últimos llamados mudéjares.

La enorme interacción entre las culturas tuvo también un impacto a nivel literario, arquitectónico, artístico, e igual repercusión se puede encontrar en el idioma; el español desde sus orígenes  estuvo ligado al árabe.

La identidad arábiga con la que el árabe dotó al español se nota no sólo en las palabras árabes, si no en algunos matices del idioma, como el habitual prefijo ‘al’, la pronunciación de la ‘h’ en forma aspirada tendiendo a parecerse a una ‘j’, a diferencia del español literal que la toma como una letra sin ninguna sonoridad,  muchas palabras que tienen una gran cantidad de vocales iguales (habitualmente la ‘a’) separadas en algunos casos por la ‘h’, son también desprendidas de los lenguajes arábigos.

El DRA define el término arabismos: 1. m. Giro o modo de hablar propio de la lengua árabe.2. m. Vocablo o giro de la lengua árabe empleado en otra.

En español tenemos unos 4.000 arabismos (palabras árabes, giros modos de hablar de dicha lengua). Constituyen un rasgo de nuestra lengua española. Reflejan nuestro pasado, esa convivencia mencionada entre pueblos y culturas que conviven.  Detectarlos no es tan fácil, salvo los que empiezan por al- (y no todos lo son). Muchos son arcaísmos, pero otros muchos siguen en activo, están en nuestra vida cotidiana.

  • Palabras árabes relacionadas con el léxico militar

La organización de la guerra nos legó un vocabulario que todavía se resiste al olvido.

Jefes o adalides. El éxito y la buena forma se celebraban con alardes o exhibiciones militares tras las hazañas, adornando las crines de los caballos con cintas multicolores o jaeces, como los que mencionaba Jorge Manrique en sus “Coplas”. Cuando el encuentro con el enemigo era desafortunado, había que rescatar a quienes habían quedado como rehenes. El ejército adelantaba sus espías o atalayas, pero las ciudades y fronteras se defendían con alcazabas o alcázares, gobernados por un alcaide. La marina, mandada por el almirante, construía barcos con sus aparejos y jarcias en los arsenales y carracas.

  • Palabras árabes relacionadas con la agricultura

Moros y moriscos perfeccionaron el sistema de riego aprendido de los mozárabes o cristianos que vivieron entre árabes. Así surgieron las huertas de Valencia y Murcia. Las aguas subterráneas, extraídas con norias y arcaduces, las fluviales de ríos y de manantiales o alfaguaras, embalsadas en albercas, regaban, a través de acequias, los huertos plantados de alcachofas, acelgas, alubias, arroz, berenjenas, sandías y zanahorias.en los cortijos , dotados de lagar o jaraíz, se cultivaba alfalfa y algorrobas y frutales como la naranja, lima…, el azafrán La aceituna, se molía en la almazara. Como puede apreciarse,  buena porción de frutas y verduras de nuestros actuales mercados perpetúan su denominación árabe.

  • Palabras árabes de la casa: decoración, mobiliario, vestido, cocina

Albañiles construían o reparaban casas en aldeas, arrabales o barrios de la medina o ciudad, cuyo saneamiento, tras cavar zanjas se aseguraba con albañales y alcantarillas con sus conductos. Tras descorrer el cerrojo o almud de la puerta, equipada con el llamador o aldaba, el portal o zaguán entraba a la casa en propiedad o alquilada, dividida en alcobas por tabiques, más el desván o la azotea.

Soladas las estancias con baldosas, se decoraban con frisos y azulejos, patio con pozo o aljibe

El ajuar de la novia, reunía almohadones y cojines para la tarima o aposento de labor y estar, almohadas, mandiles, alfombrillas, jofainas, toallas, candiles, almirez, garrafas, alcuza.

Aunque habitualmente los moros se sentaban en el suelo, a veces descansaban en un banco largo o sofá.

En el vestuario variopinto podían verse zaragüelles (pantalones bombachos), aljubas o jubones; batas, chalecos, chilabas, gabanes, chupa, albornoz. Un calzado ligero como las babuchas.

La cocina hispanoárabe, que se condimentaba fuertemente con especias, popularizó la albóndiga, frutas en almíbar, alfajores y el arrope que se preparaban con calabaza y caldo de higos tempranos o albacores.

  • Muchas otras palabras referidas a la vida religiosa.

Profundamente religiosos, los musulmanes rezaban en plena calle o en la mezquita, cuando desde el alminar o campanario, convocaba a la zala u oración.

Con grandes muestra de dolor enterraban a los muertos colocados en un ataúd y los albaceas o testamentarios cumplían la última voluntad del fallecido.

  • Palabras relacionadas con el ocio y la vida social

Los moros se intercambiaban zalemas o saludos efusivos y ceremoniosos. En las fiestas armaban alboroto y alharacas tocando la gaita y guitarra. Los que iban de jácara callejeaban con ruido o algarabía, disfrazados con máscaras y dando la matraca. Poetas del califa, del emir o de los reyes cantaban, al son del laúd, zéjeles y moaxajas rematadas con jarchas finales.

Mientras, los cortesanos jugaban al ajedrez y, moviendo el alfil, daban jaque mate, que en persa significa “el sha (esto es, el rey) ha muerto” (LAPESA).

Los señores cazaban en los bosques, montando caballos zainos o castaños. Al atardecer, los cazadores regresaban farrucos, aunque baldados. Y al recorrer la geografía peninsular tropezamos con múltiples nombres arábigos para montes, ríos y poblaciones…topónimos

  • Es llamativo el gran número de expresiones árabes casi calcadas de la fraseología musulmana,

Esta es su casa, signo de la tradicional hospitalidad semita y su religiosidad. Estaba de Dios que iba a pasar, Que Dios guarde y que Dios mantenga, como veneración y tratamiento de respeto hacia los ausentes. Dios le ampare, respuesta al pobre mendicante. Si Dios quiere, condicional permanente de cortesía. Bendita sea la madre que te parió.

  • Refranes y frases proverbiales

Plenamente incorporados los préstamos árabes, pasaron con naturalidad a las formas del lenguaje repetido, es decir, a los dichos, refranes, frases proverbiales. He aquí algunos hallados en Correas:

-Alcaraván zancudo, da consejo y para sí no tiene ninguno .

-Alfayate sin dedal, cose poco y eso mal.

-Arrieros somos, y nos toparemos solos.

-Más mató la cena que sanó Avicetia

-El hombre osado, la fortuna le da la mano.

-Cada cuba huele al vino que tiene

-El que a los suyos se parece, honra merece.

-El que algo quiere, algo le cuesta. Envía al sabio con la embajada, y no le digas nada.

– Más vale vergüenza en rostro que dolor de corazón.

-Quien fue a Sevilla perdió su silla.

-Quien más sabe, mayores dudas tiene.